jueves, 12 de enero de 2012

Juegos

En el patio de un colegio, unos niños se pasan el balón burlones mientras otro corre tras ellos gritando: "el balón es mío y mando yo". En una esquina, un grupo de niñas se arremolina para ver algo que ha sacado una de ellas: una pequeña llave plateada. La pasa de mano en mano y dice misteriosa y solemne: "es de un diario".

lunes, 9 de enero de 2012

El coro

Un grupo de niños de un coro come silenciosamente el menú del día en un restaurante. Cuando están terminando, alguien del local le pregunta al hombre mayor que les acompaña si podrían cantar alguna canción y él, humilde y orgulloso a la par, pide a cambio una copa de coñac. Le sirven la copa, todo el mundo deja de trabajar, los niños cantan y la concurrencia enmudece maravillada. Después llegan los postres, pero la mayoría de los chicos dejan intacto el helado que les corresponde, para cuidar la garganta, supongo.

miércoles, 4 de enero de 2012

Clases

En un kiosko en Zahara de los Atunes un niño bastante obeso gasta los 2,75 euros que ha derramado en el mostrador en golosinas varias, "una de cada", dice todo el rato. Su amigo, con un presupuesto de 1,50 que amontona en una torrecita, empieza a pedir entusiasmado, pero cuando aún le quedan 40 céntimos no sabe seguir. Doña Catalina, la señora que les atiende, trata de endosarle un par de Chupachups, "que duran mucho y así está entretenido más rato", pero el niño se decide por un sobre con pinta radiactiva. Le toca el turno al otro amigo, que remolonea lejos del mostrador: "Es que he estado malo y me va a sentar mal", dice. Los otros insisten, ir al parque sin chuches no tiene sentido. Finalmente, despechado y de mala gana, el chaval abre la mano en la que escondía sus 50 céntimos y compra dos regalices extralargos y un Chupachups.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Prejuicios

Una chica joven baja por Valverde paseando a dos perrros de raza Pitbull. Una señora que sube y la ve se apresura a coger en brazos al suyo, uno muy pequeño, mestizo con algo de Grifón. Al pasar por su lado, la chica le dice: "no se preocupe, son tranquilos", a lo que la señora contesta: "si es por ellos, para que no les haga daño"

viernes, 9 de diciembre de 2011

Contrastes

En la calle Pez hay un estudio de Danza en un entresuelo. Está a pie de calle y pueden verse algunas clases desde fuera. Un chaval negro, con pinta de hiphopero, rebusca en un contenedor de papel cercano hasta que encuentra un cartón suficientemente duro, lo pone en un bolardo frente a las ventanas y se sienta extasiado a mirar a las bailarinas. Fuera es de noche y apenas hay movimiento de gente, ellas van vestidas de blanco y giran y giran sin parar.

lunes, 28 de noviembre de 2011

La frontera imaginaria

Una mujer pide limosna a la entrada de una cafetería, por Alonso Martínez. A su lado hay varias bolsas con sus pertenencias, lleva colgado un cartón con algún texto escrito sobre su desgracia y se acerca con un vaso de plástico a los clientes y transeúntes. La que debe ser la jefa sale de la cafetería y le pide que se aleje. Regatean sobre lo que puede considerarse una invasión del acceso al local: un paso más atrás, otro, de lado. La mendiga opta por sentarse contra la pared pero la otra le explica que eso también es su zona ya que invade la fachada. Se mueve con sus bolsas a una farola que hay enfrente y vuelve a su tarea. Sin embargo la jefa aún no está conforme y, marcando una línea imaginaria del vaso a la puerta, le señala el punto hasta el que puede extender el brazo con el vaso de plástico.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Pum!

En el Cash Converter un chico trata de vender un rifle de aire comprimido pero no se lo pueden comprar. Es un tipo de productos que no admite la politica de la empresa, así que solo puede vender una Dremel que lleva también. Sale otro dependiente joven, de rasgos orientales, y lo flipa con el rifle, le encanta. El compañero le dice que se lo compre de forma particular, esta muy bien de precio. Él lo sopesa, se pone a apuntar a una pared, jugando, en plan cazador o a lo Taxidriver. Entra el jefe, le ve y le regaña: “por favor, que aquí hay gente”. El chico solo apuntaba a una pared pero baja el rifle y la cabeza inmediatamente. Eso sí, en cuanto el jefe se da la vuelta le apunta y dice “pum” muy bajito, sonríe y devuelve el rifle al dueño.