jueves, 27 de octubre de 2011

Memoria

En la pescadería del mercado de Barceló dos señoras se encuentran, hace tiempo que no se ven porque les han quitado las clases de "memoria" y a la de "mantenimiento" van días distintos. Una, más pizpireta, aconseja a la otra que no deje de ejercitarse, ella viene del Retiro y ahora, cuando haga la compra, se va a comer para que le de tiempo a ver tranquilamente "Saber y Ganar": ha descubierto que le ayuda con la memoria. La otra no está muy convencida aunque se acuerda de "Cifras y Letras" que le gustaba a ella mucho. Su amiga le insiste: "no me sé nunca ninguna respuesta, pero te digo yo que para la cabeza es muy bueno y a estas edades hay que buscarse lo que sea para que no se nos vaya".

viernes, 21 de octubre de 2011

Fans

Ilustración de Lidia Toga

Christina Rosenvinge trata de parar un taxi por la noche en la calle Bailén. Una chicas la miran con curiosidad, murmuran entre ellas. Al final una se acerca y le dice: “Es que estábamos ahí mi amiga y yo y...¿Tú eres Christina?”. “Sí”. La chica, muy emocionada, se lanza a hablar: “Quería decirte que tu grupo es uno de los pocos de este pais que hace buena música. Bueno, también está Marlango. Yo he ido a un montón de concierto de Marlango. De tu música he escuchado menos, porque yo no viví la movida, nací en el ´82. Bueno, y Alaska. Alaska también es de las pocas que hace buena música. ¿Tú sigues haciendo música?”. “Sí”. “¿Vas a sacar algún disco ahora?”.“Acabo de sacar uno”. Por fin un taxi para y la chica se despide dándole las gracias. La otra amiga no se ha acercado, seguramente ella sí sabe quién es Christina.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Trabalenguas in vitro

En una tienda de chucherías de Majadahonda esperaban turno tres madres con tres trillizos cada una.

jueves, 13 de octubre de 2011

En Octubre

En el teatro Lara, antes de que comience la función dos chicas hablan: “¿Y dónde has estado metida, tía?" “Pues es que he estado mala, me descubrieron un tumorcito, pero vamos, que no será nada. Me han dicho en la Seguridad Social que no tiene porqué ser malo. Me han dado cita para abril para que me lo miren y ahí ya ven”.

lunes, 10 de octubre de 2011

Azules

Veo pasar a un hombre vestido con el uniforme azul de Renfe que lleva de la mano a su hijo con el uniforme azul del colegio y parece que son iguales pero en tallas diferentes.

martes, 4 de octubre de 2011

Salir del armario

En la frutería de Gerindote varias señoras esperan turno y cacarean chanzas. Una se fija en otra a la que no había visto hasta ese momento:

SEÑORA 1: Huy, ¿y tú de dónde has salido?
SEÑORA 2: ¿Yo? Del armario.
SEÑORA 1: ¿Del armario? Huy, jajaja
SEÑORA 2: A ver, todo sera probar.
SEÑORA 1: ¿Tú y yo? Huy, no lo veo.
SEÑORA 2: Pues a ver, si hay tantos no sera tan malo.
SEÑORA 1: Bueno si te toca, qué se le va a hacer, pero yo no lo quiero.
SEÑORA 2: A ver, mujer, hay cosas peores.
SEÑORA 1: Eso sí, hay cosas peores, pero yo no lo quiero.

sábado, 1 de octubre de 2011

Michael

El hombre que imitaba a Michael Jackson sigue vivo. Yo le ví durante muchos años en Preciados, Plaza de España, en el Retiro. Llevaba un look "Black or white” o “Bad”, no me lo sé muy bien: con pantalones, chaquetilla y zapatos negros y camisa, guantes y cara blancos. Bailaba con un radiocasette imitando los movimientos robóticos y obscenos del Rey del Pop en aquellas épocas. No estaba muy conseguido pero llamaba la atención porque el hombre se lo tomaba en serio y le echaban monedas. El otro día estaba entre las mesas del 100 montaditos de la Plaza de Santa Ana. Parecía un señor normal y corriente, con cara de fontanero extremeño y un poco gordo. No iba disfrazado, vestía un polo verde y vaqueros, tampoco llevaba música pero se puso a bailar, así a bocajarro. Su Michael Jackson de ahora se movía entre el Aurresku vasco y un desfile militar, miraba a las mesas en busca de los donativos pero se le notaba nervioso y despistado. Un camarero le llamaba de aquí y de allá para avisarle de quién quería darle dinero: “Michael, Michael, aquí”. Le pregunté como se llamaba en realidad y me dijo ofendido: “¿Yo? Michael” y luego se fue de allí como si fuera un traseúnte más.